Entrada de diario

y este iba a ser un post o sobre los colores o sobre los sabores del verano – hoy de una u otra manera terminó siendo lo mismo: el verde del brócoli, el anaranjado del camarón y el amarillo del mango, todo con limón, mi nuevo amante fiel que me acompaña y le pone ese toque no tan secreto al jugo, al marisco de la tarde y también a la ensalada con aguacate, verdura que se convirtió en fruta desde que un brasilero con porte de autoridad me explico porque sí y porque no, por eso ahora es perfecta, se camufla entre las comidas, se come sola y hasta podría tenerla de desayuno.

Hoy decidí comprar uno de los grandes, uno de esos que tienen marquilla californiana y que me recuerdan un poco a los colombianos que vendían al lado de mi casa, en salitre, esa casa donde crecí, formé mi bibioteca y conocí a mi mejor amiga: andrea que mañana se va para Australia y que ahora sí la voy a sentir más lejos que nunca. Es raro, yo puedo irme pero los otros no, hecho que he descubierto en estos días y al parecer me hace un poco egoista, pero no mucho, sólo es que me he dado cuenta que me gusta ser yo la que decida cómo dar mis cosas, mi tiempo, y hasta mis cariños. Pero hoy eso no importa, lo que vale hoy es el proyecto enorme en el que me metí, en ese por el cual estoy esta noche, en este hipster cafe tratando de escribir todo menos a lo que vine, pero no es mi culpa, es culpa del tipo que está al frente mío y que debe estudiar derecho y que anda supuestamente haciendo lo mismo que yo, inventando un ensayo que debe entregar pronto, pero no puede, o al menos no podemos terminar porque que cada diez minutos se encuentra alguien nuevo y le relata lo mismo, hasta yo me sé la historia: que su roommate no sé qué, que no pudo besar a la vieja que quería y alguna u otra conversación sobre política o filosofía.La historia de todos pero con detalles distintos.

Qué cómico darse cuenta que lo único que nos hace diferente de los demás es que hay otros que les gusta pasar menos desapercibidos, tal como él, esos son los que no hacen el ridiculo como yo, yo a veces lo hago y lloro graciosamente por 14 horas seguidas, luego todos me dicen que no es tan importante y yo lo veo así, de pronto no es tan importante, pero son esos arranques de drama queen, como me dijo andrea, mi amiga o hermana que casualmente hoy cumple años y mañana vuela para Australia, los que hacen darme cuenta que no puedo presionarme a cosas que no quiero… de pronto no puedo hacer todo y a veces lo que quiero hacer, los otros no quieren que yo lo haga. Como hoy. Hoy quería darle la bienvenida a J. pero aterrizó muy a las 11 pm y me dijo que por llegar tan cansado y tan tarde era mejor que nos vieramos mañana, que hoy se tomaría la botella de sello negro con su mejor amigo, con ese con el que medio hay un rollo -algo así como que sí pero no- y que yo después me encargaba de su guayabo, yo hubiera hecho lo mismo y ojalá hubiera podido tomarme ese guaro con Andrea, pero en fin, no se pudo porque ella ya sa va para Australia y yo sigo acá escuchando historias de besos frustrados de tipos con infulas de abogados, mientras intento escribir sobre los sabores y los colores del verano.

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