Archive for July 2008

Lunes

July 28, 2008

7 am, una taza de café y un banano . Mamá decía que el banano lo curaba todo: “si estás triste es falta de potasio” “si estás flaca cómete un banano” “dale, coge un banano y verás como te puedes concentrar”. Así tiene la cara este lunes. Lunes de verano, lunes de trabajo y lunes de propiedades curativas con discurso magangueleño. También es lunes musical y lunes en que no hay nadita, nadita que decir y … entonces, por qué no escribir? así parece ser este lunes, un lunes de atrevimientos y de madrugadas. Es un lunes con pretensión de querer ser eterno y de querer convertirse en martes, miércoles y así… eso sería bueno.

(de la serie: últimamente estoy tan sub)

Entrada de diario

July 26, 2008

y este iba a ser un post o sobre los colores o sobre los sabores del verano – hoy de una u otra manera terminó siendo lo mismo: el verde del brócoli, el anaranjado del camarón y el amarillo del mango, todo con limón, mi nuevo amante fiel que me acompaña y le pone ese toque no tan secreto al jugo, al marisco de la tarde y también a la ensalada con aguacate, verdura que se convirtió en fruta desde que un brasilero con porte de autoridad me explico porque sí y porque no, por eso ahora es perfecta, se camufla entre las comidas, se come sola y hasta podría tenerla de desayuno.

Hoy decidí comprar uno de los grandes, uno de esos que tienen marquilla californiana y que me recuerdan un poco a los colombianos que vendían al lado de mi casa, en salitre, esa casa donde crecí, formé mi bibioteca y conocí a mi mejor amiga: andrea que mañana se va para Australia y que ahora sí la voy a sentir más lejos que nunca. Es raro, yo puedo irme pero los otros no, hecho que he descubierto en estos días y al parecer me hace un poco egoista, pero no mucho, sólo es que me he dado cuenta que me gusta ser yo la que decida cómo dar mis cosas, mi tiempo, y hasta mis cariños. Pero hoy eso no importa, lo que vale hoy es el proyecto enorme en el que me metí, en ese por el cual estoy esta noche, en este hipster cafe tratando de escribir todo menos a lo que vine, pero no es mi culpa, es culpa del tipo que está al frente mío y que debe estudiar derecho y que anda supuestamente haciendo lo mismo que yo, inventando un ensayo que debe entregar pronto, pero no puede, o al menos no podemos terminar porque que cada diez minutos se encuentra alguien nuevo y le relata lo mismo, hasta yo me sé la historia: que su roommate no sé qué, que no pudo besar a la vieja que quería y alguna u otra conversación sobre política o filosofía.La historia de todos pero con detalles distintos.

Qué cómico darse cuenta que lo único que nos hace diferente de los demás es que hay otros que les gusta pasar menos desapercibidos, tal como él, esos son los que no hacen el ridiculo como yo, yo a veces lo hago y lloro graciosamente por 14 horas seguidas, luego todos me dicen que no es tan importante y yo lo veo así, de pronto no es tan importante, pero son esos arranques de drama queen, como me dijo andrea, mi amiga o hermana que casualmente hoy cumple años y mañana vuela para Australia, los que hacen darme cuenta que no puedo presionarme a cosas que no quiero… de pronto no puedo hacer todo y a veces lo que quiero hacer, los otros no quieren que yo lo haga. Como hoy. Hoy quería darle la bienvenida a J. pero aterrizó muy a las 11 pm y me dijo que por llegar tan cansado y tan tarde era mejor que nos vieramos mañana, que hoy se tomaría la botella de sello negro con su mejor amigo, con ese con el que medio hay un rollo -algo así como que sí pero no- y que yo después me encargaba de su guayabo, yo hubiera hecho lo mismo y ojalá hubiera podido tomarme ese guaro con Andrea, pero en fin, no se pudo porque ella ya sa va para Australia y yo sigo acá escuchando historias de besos frustrados de tipos con infulas de abogados, mientras intento escribir sobre los sabores y los colores del verano.

conversaciones con Malu

July 20, 2008

Sólo fue necesario un par de minutos con Lucía para que ella entendiera completamente como me sentía. En medio de nuestra conversación salió algo a flote que sólo hasta hace unos días logré comprender y, tal como sus palabras lo dijeron (link), salir del país es adaptarse a una cantidad enorme de dinámicas diferentes de las que uno está acostumbrado. No sólo por el hecho de buscar una casa, empezar un trabajo, obligarse a hablar en otro idioma (que ya de por sí es demasiado difícil) sino darse cuenta que hay una cantidad de valores y expectativas de vida distintas de las que uno creció.

Me acuerdo que hace un año cuando me fui de Colombia me preguntaban el porque de mi viaje y yo, de pronto con un poco de ingenuidad, respondía que era el momento preciso para escoger el tipo de vida que quería llevar. Con esto simplemente me refería a que era hora de decidir si quería seguir en un mundo académico o corporativo o algo mucho más callejero que no sé en este momento como llamar.

Yo decidí viajar en un plan de búsqueda, en una especie de aprendizaje propio y no impuesto tal cual nos habían enseñado en Colombia: estudiar, hacer una carrera, si puedes, entrar a un master y así conseguir un sueldo decente, y, claro, casarse antes de los 35 años. Sentía que era afuera, alejada un poco de esas presiones, muchas veces inconscientes, que iba a lograr apasionarme por algo. Tengo que decir que he corrido con una suerte inmensa y que en poco tiempo y, obvio, mucho trabajo, he encontrado oportunidades que no sé si en Bogotá hubieran ocurrido, de pronto no, no de ese modo.

Por eso curiosamente la pregunta ya es distinta. No siento que sea el momento de escoger que tipo de vida quiero llevar, en la academía o por fuera de ella, ello ya no es tan importante, ahora mi pregunta y mi respuesta se reduce a que tipo de persona quiero ser. Es claro que sólo puedo hablar desde mi experiencia, que cada cual tiene crecimientos “espirituales” distintos, y que lo que yo haya vivido acá puede pasar en katmandú o en Bogota. El problema es que yo lo he vivido acá, en NY, en una ciudad absolutamente abrumadora que pareciera que obligara a transformar valores tan íntimos, tan de uno y tan propios, como puede ser el de la amistad. Esa amistad incondicional, tan nuestra que no sólo existe con gente con la que crecimos sino con personas que nos hemos cruzado a lo largo de nuestra vida.

Aquí la cosa es distinta. Es algo condicional, algo que tiene que ver con los tiempos, con los minutos y hasta de egos, algo mucho más práctico. Al parecer las dinámicas de esta ciudad son tan poderosas que obliga que la gente cuide su espacio y todo lo que ello ímplica. Es una cuestión de sobreprotegerse como individuo… es raro, eso hace que el otro se disminuya un poco.

Me acuerdo que al final de mi conversación le decía a Lucía que yo no quería convertirme en eso, que la lucha acá no era una cosa de supervivencia física y laboral y acádemica, sino también de no perderse de uno mismo en el camino. Supervivencia moral?  De intentar no querer ser esa persona. Creo que ahora en adelante, tendré que andar con pasos más firmes que los de antes.

Porque me encanta ser cursi…….

July 9, 2008

A veces me cago de la risa. Soy más incoherente que este té caliente que me tomo en la mitad del verano. Más incoherente que ese amor que de a poco -o ….nunca- se realiza y también de esas palabras que tenemos prohibidas decírnoslas. Y es que él es igual a este té que hoy hace que sude y sude y que me recuerda donde estoy y que me dice que los días no bajan de 30 grados y que mañana podré utilizar -aún no sé si mis muy mal gastados 50 dólares- mi vestido azul. Así son sus palabras. Cómo olvidarlas si sólo con ellas y con ese puto hueco en mi estomago me reconozco, veo lo que tengo y siento mi lugar en esta ciudad. Es eso lo que me queda en medio de carcajadas por nuestras torpezas de esa noche.

-Jajaja no estábamos borrachos, claro que no. Fue más bonito que eso.

p.s. yo le cuento cosas y él las recuerdas.

Epílogo: mientras escribo esto mi roommate pone música que quiero escuchar, será que si pienso en él también me lo traerá?