Archive for January 2008

Pilfering child¹o sobre pre-textos

January 22, 2008

Algunas veces mis manos se resbalaban y se escondían en sitios prohibidos. Yo me sonrojaba y hacía como si no supiera cuándo habían llegado ahí. Hay días en los que cierro los ojos e imagino fantasías. Esa noche me vi a su lado. It was so sweet. Yo tenía miedo de desaparecer.

Escribir es un acto de amor. Es guardar un secreto y luego susurrarlo a un oído. La calle lleva su nombre: Asja Lacis. Caminaron juntos por Paris, él la amó y ella se fue. Murió, creo. Dentro del libro cada cosa tiene su nombre, el de ella. Cada nombre tiene su experiencia, es un juego. Un juego de excusas. Cada objeto es un pretexto para hacerla presente. Como dice la dedicatoria “After her who as an engineer cut it throw the author”.

Yo he caminado por ciudades y también le he dado nombres propios a los objetos. Un bar, una tienda, un restaurante… hasta un semáforo! En eso pensaba la última noche en Buenos Aires. En eso y en las dos voces.
Una mientras caminábamos me decía que jamás me volvería a ver. Fue cierto. Otra simplemente estaba.


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¹“(….) his hand advances like a lover through the night. Once at home in the darkness, it gropes toward sugar or almonds, raisins or preserves. And just as the lover embraces his girl before kissing her, the child´s hand enjoys a tactile tryst with the comestibles before his mouth savors their sweetness (…) How passionate this meeting of two who have at least escaped the spoon! (…) His hand, the juvenile Don Juan, has soon invaded all the cells and spaces, leaving behind it running layers and streaming plenty (…)”

Fragmento de un fragmento de Dirección Única.
Walter Benjamin

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Las fotos de Sol

January 10, 2008

La última foto era un video. Ella estaba ahí, en una de las esquinas de la piscina. Al fondo se veía el verde del pasto y un azul brillante. Ella es una fotografa con cara conocida. Proyectos cotidiandos y gente de ella. Lugares comunes, amigos y familia. Pareciera que ilustrara su vida y la de ellos y la de todos. Ese fue mi sueño de ayer. Ella en el borde de la piscina retrata a alguien, a alguien con una cámara de video. Toma la foto, la cámara se le resbala, hace un giro en el aire y cae en el agua. Una torpeza. Toda queda filmado. Ella se agacha y la recoge. Calmada como si fuera water proof. Toma otra foto, una de prueba. La otra persona se acerca, enfoca la cara, luego el lente y en él se ve una gota de agua, en el fondo se alcanza a ver su ojo. Azul creo que es.

Yo despierto.

Las fotos de Sol

Notas al margen sobre “Les quatre cents coups” o “400 golpes” de Francois Truffaut

January 1, 2008

400blows1.jpg

Casi siempre tienen tres hojas. Los tréboles. Casi siempre tienen tres hojas. Un día, encontré uno de cuatro, justo cuando no lo buscaba. Lo puse entre papel plastificado, lo corté con cuidado y semanas después lo perdí. Debía tener nueve años. El Truffaut de la película tiene doce y se llama Antoine Doinel. Es un poco serio. Rene, su amigo del colegio, no parece ser más grande . 15 años después hacen esta película.

A veces creo que mis recuerdos aparecen en blanco y negro. Sobre todo mis sueños. Rodaba de la colina que quedaba al frente del apartamento y sentía el pasto que rozaba contra mi cara, estaba sola. En los últimos tres minutos Antoine también corre solo, sin Rene. El mundo es de él.

El Rene de la entrevista se sintió engañado cuando Truffaut prefirió el amigo al que le dedicó la película que a él que crecieron juntos. Pero cómo no va a ser así, si el otro le abrió las puertas del cine. Dice que hacer una película sobre ellos es como matarse antes de tiempo y eso puede ser un poco oscuro. Oscuro como los sonidos falsos de fantasmas: cuando se cuela el viento entre el espacio de las ventanas que no sellan bien o cuando la calefacción se prende y el hombrecito de adentro empieza a martillar.

Ahora entiendo cuando me hablan del new wave, del frances claro. Es hermoso. Son detalles.

Algunas escenas que encontre en youtube: las marionetas, el final, y la fotografía de arriba.